embed src=http://flash-clocks.com/free- embed src=http://flash-clocks.com/free- La Taguara Exquisita

jueves, 20 de marzo de 2014

Asamblea Nacional Constituyente
(Parte III)

  ¿Cómo se preserva el modelo socialista?


Octavio Acosta Martínez




         
     Es difícil que yo continúe escribiendo este trabajo con tranquilidad, tratando de explicar una realidad que se está explicando por sí misma. En este mismo momento están ocurriendo hechos que acentúan una situación ya de por sí mala  y precipitan la crisis política cuyo desenlace es de pronósticos reservados. Detenimiento de alcaldes y líderes políticos de oposición acusados de crímenes sacados del sombrero de un prestidigitador, cuando todos sabemos que el verdadero crimen que han cometido es ser de oposición. Cuando termine de escribir estas páginas quién sabe cuántos nuevos dirigentes estarán siendo enjuiciados, con una diligencia y una celeridad que nunca la justicia venezolana había visto. Pero se trata de la preservación de su nuevo sistema y para ello no se pueden parar en delicadezas y la efectividad con que se actúa tiene que estar a la altura del proyecto.

         De eso se trata y de eso es de lo que estamos hablando. El nuevo modelo socialista tiene que ser preservado y la única manera de hacerlo dentro de un modelo democrático representativo (todavía hay elecciones para el poder ejecutivo y el legislativo) es violentando su ordenamiento jurídico.

         - ¡Ah! Pero este ordenamiento cuenta con los mecanismos para canalizar las violacionesdirá usted.
         Respuesta: se violenta con la obtención del control de los poderes del Estado. De esta manera no sólo se realizan estas violaciones, sino que además se les dan visos de legalidad. Más que visos -eso suena a maquillaje-, se hacen completamente legales.

         -¿Cómo se obtiene el control de los poderes?
         -Los poderes son nombrados por la Asamblea Nacional –responden los impulsores del nuevo modelo-. Tenemos mayoría en la Asamblea, así que nombramos a quienes queramos. ¿A quiénes queremos? A nuestros militantes.

         -¿Y si perdieran el control de la Asamblea?pregunta uno con inocencia.
         -No lo vamos a perder. Tenemos el poder y lo vamos a usar. Siempre podremos hacer una modificación de las reglas.
         Efectivamente, ya tuvieron la oportunidad de ejercer ese poder y de modificar las reglas para las últimas elecciones legislativas. Cuando vieron que perderían estas elecciones y con ellas la mayoría parlamentaria, inventaron los Circuitos Electorales. De esta manera, el oficialismo obtuvo menor cantidad de votos, tal como estaba previsto, pero lograron 37 diputados más que la oposición. Ahora esa “mayoría” aprueba lo que le viene en ganas.

         -Pero ustedes tienen que hacer elecciones presidenciales, ¿y si pierden alguna? ¿Se interrumpe el proceso y se acaba la revolución?
         -No perderemos, tenemos el CNE. El CNE está con la revolución porque ahí ponemos a nuestros militantes patria o muerte.
         Tienen razón. El CNE es quien pone e interpreta las reglas y ordena todo el proceso. Le brinda todas las ventajas al oficialismo, tolera sus irregularidades, se hace el loco con la campaña disfrazada de actos oficiales transmitidos en cadenas. Declara “no procedentes” los reclamos de la oposición. Si se ve obligado a procesar ciertos reclamos, sobre todo para guardar las apariencias ante los observadores internacionales –que uno no sabe para qué, porque de todas maneras no observan nada-, entonces le brindan una solución chucuta. Como la de recontar papeletas y votos electrónicos, los que de antemano sabemos que van a coincidir, pero cuidándose de no abrir los cuadernos de votación con las firmas y las huellas digitales, que es donde está la trampa.
         Aparte de todo ese ventajismo están los círculos bolivarianos de antes, o los colectivos de ahora, cometiendo todo tipo de atropellos e irregularidades, cerrando mesas cuando quieren, intimidando a los testigos de la oposición,  y reabriendo otras para que voten aquellos que ya tienen previamente preparados.  Allí podrían estar, por ejemplo, los que votan por los muertos.

         -Pero la oposición puede acudir a la Fiscalía para pedir su intervención- pregunta un ingenuo.
         Respuesta:
         -Puede ir a la Fiscalía cuanto quieran. La Fiscalía también es de la revolución, ¿no te dije que al Fiscal lo nombramos en la Asamblea?-. Buena respuesta para una pregunta tonta.
         -Para que no me preguntes más, también pueden impugnar el proceso o lo que les dé la gana ante el Tribunal Supremo de Justicia, que también lo nombra la Asamblea y son nuestros. La defensoría del Pueblo también es nuestra porque ella está ahí para defender al “pueblo” bolivariano y la revolución.
         Nueva pregunta tonta (todas las preguntas que haremos hasta terminar este trabajo serán tontas, porque sus respuestas son obvias):

         -¿Cómo harán ustedes para controlar los medios de comunicación? Ellos pueden orientar la opinión pública y reorientar las simpatías.
         -Los medios de comunicación ya están casi totalmente controlados. Los que no se han sometido a la revolución han sido cerrados sin cerrarlos. No se le renuevan las concesiones, al fin y al cabo eso no es obligatorio, es una potestad del gobierno. Otros los doblegamos a punta de multas y los obligamos a vender. Otros les recordamos sus obligaciones para con la revolución y ellos mismos saben lo que tienen que hacer. Para que todo sea perfectamente legal diseñamos y aprobamos leyes que regulan todo el ámbito de las comunicaciones y donde se especifican claramente su obligación social.

         -Pero aún así hay algunos que son rebeldes y no se someten. Sobre todo medios impresos- dice uno por decir algo.
         -Bueno, entonces que consigan su propio papel. Nosotros no le hemos prohibido que salgan, pero tampoco estamos obligados a darles las divisas del pueblo para que apoyen al golpismo. Sería una tontería que nosotros mismos financiáramos la contrarrevolución. Además, ésos que todavía salen, desafiando los valores bolivarianos, no están exentos del cumplimiento de las leyes. Siempre tendremos las posibilidades de obligarlos a transitar el camino correcto.

         Pregunta:
         -¿Qué hacer con la gente que no entiende los beneficios de la revolución, se aferran al viejo modelo capitalista y salen a las calles a protestar?
         Respuesta:
         -Esos son fascistas y golpistas que no quieren perder sus privilegios. Ellos están siendo conducidos y financiados por el imperio. Si no entienden, entonces tendremos que apelar a las milicias y colectivos. Si éstos no son suficientes, tenemos la Guardia Nacional Bolivariana y en último caso, la Fuerza Armada  Nacional Bolivariana. Nosotros hemos dicho que esta revolución es pacífica, pero armada. De ninguna manera  vamos a dejar perder algo tan preciado, que costó tanto trabajo obtener.

         -Pero hay algunos diputados, gobernadores y alcaldes de oposición que están apoyando las protestas.
         -A ésos los eliminaremos poco a poco, ya lo estamos haciendo. Cuando no quede ni uno, ¿quiénes darán las orientaciones a los desadaptados? ¿A los que no quieren entender que esta revolución llegó para quedarse?

         -¿Qué hay de un posible referéndum revocatorio?    
         -¡Que se atrevan! Ya tenemos la experiencia de uno y ellos saben cuál fue la respuesta. No creemos que asuman el riesgo de una nueva lista, con todas sus consecuencias. El comandante los retó una segunda vez y no recogieron el guante. De todas formas, ahí tenemos el CNE. Ellos sabrán qué hacer en el caso que les entre por ahí.


       -Ustedes perdieron un referéndum constitucional en 2007, cuando pretendieron modificar una serie de Artículos de la Constitución y declarar a Venezuela un Estado Socialista. ¿Eso no les afectó el proceso?
         -Para nada, sufrimos un pequeño contratiempo, pero para eso tenemos muchos recursos. ¿Es que debemos seguir explicándotelo? Las modificaciones rechazadas fueron de todas maneras introducidas y aprobadas a través de diferentes leyes orgánicas, varias de ellas ni siquiera discutidas en la Asamblea. Fueron elaboradas por nuestro propio comandante baja el régimen de Ley Habilitante.

         -Pero no se pueden aprobar leyes orgánicas bajo un régimen de Ley Habilitante. Eso puede (debe) ser rechazado por el TSJ.
         -Eso es verdad bajo un régimen de democracia burguesa, pero aquí estamos en un proceso revolucionario ¡camarada, usted no termina de entender!

        -¿No temen ustedes a las posibles reacciones internacionales con respecto a todo lo que sucede aquí?
         -¿Qué sucede aquí? Aquí vivimos en democracia y en paz. Además, Venezuela es un país soberano y nadie va a meter su nariz aquí. No permitiremos la injerencia extranjera

         
        Además de esa respuesta nosotros sabemos que los gobiernos de América Latina y del mundo se cuidan mucho de emitir juicios extremos acerca de otros gobiernos si no son ellos mismos quienes se sientan atacados o tengan un poderoso interés particular que defender. Se puede estar en desacuerdo con una intervención extranjera en A mientras se está apoyando otra en B, dependiendo de lo que cada quien se esté jugando. Aquí no vale el refrán “lo que es bueno para el pavo es bueno para la pava”. Depende de quién sea el pavo y quién la pava. Los gobiernos de América Latina son especialmente timoratos porque cada cual tiene sus opositores internos que los combaten, y apoyar a los descontentos de otros países, así tengan justificados motivos para estarlo, actúa como un boomerang que se puede volver contra ellos mismos. El concepto internacional de democracia que poseen estos gobiernos es bastante elemental: haber sido elegidos en elecciones democráticas. Lo que hagan después es un problema interno de cada cual. Como ellos fueron elegidos "democráticamente" se pudiera entender que un señalamiento y posible sanción a la política desplegada por otro gobierno, así sea descaradamente represiva, podría justificar que ellos fuesen posteriormente también señalados por la presión que les pudieran hacer sus respectivas oposiciones internas. Eso se llama "curarse en salud", o también "poner las barbas en remojo". Además, algunos gobiernos, en potestad de los recursos que manejan, tienen poder de compra sobre otros países a través de las ayudas económicas que les otorgan y de las negociaciones ventajosas que obtienen con ellos. Ningún gobierno se echa la broma de siquiera regañar tímidamente a un aliado que les esté sacando las patas del barro. Por eso las resoluciones de estos organismos internacionales, tipo OEA, no pasan de ser meros saludos a la bandera que no resuelven nada. Definitivamente, el destino de este país llamado Venezuela está en nuestras propias manos y somos nosotros los que tenemos que actuar, aun cometiendo errores, que seguramente cometeremos, porque en toda lucha, en todo enfrentamiento éstos son inevitables. No existe una especie de antierrores en la lucha política, a semejanza de los antivirus de la informática. Pero el error más grande que se puede cometer, y ése sí se puede evitar, es no hacer nada.


Especie de mini conclusión provisional

     Pudiera si quisiera, seguir aumentando la lista de mecanismos utilizados por el gobierno bolivariano para preservar su llamada revolución. Los invito a que la completen ustedes. Lo que resalta a primera vista es que esta Dictadura del Siglo XXI pareciera estar blindada ante todo intento de detenerla. Para algunos no hay nada que hacer, nos jodimos. Otros están esperando un milagro. Si examinamos Facebook, vemos como proliferan allí las oraciones y los pedidos a Dios y a las distintas vírgenes para que nos saquen de este atolladero donde nos ha metido la historia. Todas las creencias son respetables, pero lo que no podemos permitir es el pesimismo y la entrega sin lucha. Si los milagros existen, nosotros tenemos que ayudar activamente para que éstos se produzcan. Tenemos opciones. En la próxima Parte (IV), que espero sea la última, me permitiré examinar las opciones que tenemos. Es posible que se me escapen algunas, pero en eso ustedes también tienen su cuota parte de ayuda que brindar. ¿Recuerdan lo que les dije en un escrito pasado? Cada uno de nosotros tiene entre 80 y 100 mil millones de neuronas en el cerebro ¿Saben para qué sirven? Les propuse y les propongo ahora que potenciemos nuestras capacidades, hagamos una vigilia de neuronas para descifrar el camino y encontrar la salida. El bigotúo de Miraflores tiene el poder en estos momentos, pero afortunadamente para nosotros, vino muy poco dotado por la naturaleza y sus neuronas adolecen de una clara debilidad. Quizás podría deberse al poco uso. Ése es un punto a nuestro favor.

        Por otra parte, él, que tiene como profesión la de ser conductor (nada que debiera descalificar a nadie), probablemente posea una licencia de 5° grado, pero se le olvidó sacar la licencia que le permita conducir países. Creo que él se está perdiendo en el camino y pudiera ser que le pase como a Chacumbele. Mientras tanto, la consigna es mantener la presión en las calles, pacíficamente, pero con firmeza. Las calles son nuestras. No nos está permitido dejárnosla quitar de nuevo. Eso tenemos que metérnoslo entre ceja y ceja.


TRAILER
        Recuerdo cuando iba al cine de muchacho. No había nada que me gustara más que los trailers de las próximas películas que entrarían en cartelera. Eso me creaba una expectativa gozosa muy especial y desde ese mismo instante comenzaba a pensar en cómo reunir el mediecito, o el real, o el bolívar (fueron varias épocas) para ver lo que estaban anunciando en pantalla.
        Yo les voy a dejar aquí un video que quizás a varios no les agradará mucho, se trata de la juramentación del bigotúo como Presidente. Pero en esa juramentación aparece una de las claves de lo que nosotros podemos hacer y que trataré profusamente en la Parte IV. Vean el trailer y traten de encontrar la clave.




                                                  
















lunes, 17 de marzo de 2014

Asamblea Nacional Constituyente
(Parte II)

Octavio Acosta Martínez
Twitter@snittker.com



El modelo socialista
         Pasó algún tiempo antes de que uno pudiera comprender el verdadero sentido de la propuesta Constituyente. En realidad, la prioridad del comandante en sus aspiraciones de poder no estaba centrada en la erradicación de la corrupción, ni en que el pueblo recobrara su dignidad, ni moralizar, ni ninguna de las cosas     que constantemente mencionaba, aunque es posible que al principio sintiera alguna motivación por ello. Sobre todo que uno nunca sabe lo que los demás entienden por dignidad, moral, y tantas otras cosas. En mis tiempos juveniles de militancia política de izquierda tratamos siempre de establecer un claro deslinde entre los conceptos “moral revolucionaria” y “moral burguesa”. Nosotros practicábamos, por supuesto, la moral revolucionaria. Así que cuando alguien habla de “moralizar” no se sabe bien hacia dónde va la cosa. El comandante hablaba de moralizar y para donde fuera, estaba diciendo la verdad. Lo mismo pudiéramos decir de la caótica situación económica, por la carencia evidente de los servicios médicos asistenciales y, al fin, por todos los problemas que son del diario sentir de un pueblo. Un buen político, sintiéndolo o no, tiene que hacerse eco de todos los clamores populares si entre sus planes está el valerse de ese apoyo para acceder a ciertos niveles de poder. En el propio inicio, al comandante no le importó este apoyo. Él pensó que con el solo apoyo de las armas que logró captar para su insurrección le bastaría, pero cuando fracasó en su intento, optó por la vía institucional donde todos los políticos expresan sus verdades y canalizan sus aspiraciones. Así que el comandante también levantó la bandera anticorrupción, lo más evidente para que el pueblo lo comprendiera.

         Pero él tenía otros planes. En  realidad quería suplantar el modelo de democracia burguesa, falsamente representativa, como técnicamente es llamada, por un modelo de democracia participativa, también una falsedad, pero la gente no lo sabía y sonaba muy bien. Lo que el comandante quería era simple y llanamente un modelo  socialista –tal como lo quisimos muchos en un tiempo-. La cosa es que no lo podía llamar así, porque entonces el pueblo no lo apoyaría. Los partidos de izquierda generalmente eran apoyados moralmente por el pueblo, ante la evidencia de la ineficacia de los distintos gobiernos que se alternaban en el poder, pero no le daban el SÍ en las urnas electorales a la hora de definir los destinos del país. La palabra socialismo, y su subsecuente, comunismo, causaban rechazo en el electorado. Por eso el comandante negaba que él fuese socialista. Aseguró que no perseguiría la empresa privada y que sólo nacionalizaría aquella industria que tuviera un valor estratégico para el Estado (petróleo y hierro).


              .  



        ¿Fue un mentiroso el comandante? También es algo relativo. Pienso que fue una estrategia, seguramente necesaria para no espantar buena parte del electorado. Desde un cierto punto de vista todos los políticos son mentirosos, porque éste es un terreno donde no se pueden mostrar abiertamente todas las cartas. El que lo haga será reconocido como un paladín de la honestidad, pero no ganará el juego.

         Por esta razón, el comandante comenzó con aquel pasticho bolivariano-revolucionario-humanista y algún tiempo después, cuando las condiciones estuvieron dadas, socialista. Las cosas en realidad se dieron en un orden cronológico. Primero fue solamente bolivariano. Muchos fuimos los que nos reímos la primera vez que el comandante habló de la revolución, para catalogar su gobierno. “Éste lo que está es loco”! Nosotros habíamos estudiado que la burguesía jamás entregaba el poder y sus privilegios por la vía pacífica. ¿Cómo se le podría llamar revolución al simple hecho de haber llegado al gobierno por un proceso democrático? Ojo, la palabra socialismo no se había mencionado todavía.
         Pero llegó la Constituyente. La Constituyente era la vía para cambiar todo. La Constituyente tiene el poder de definir la forma de gobierno que le dé la gana. Para una idea un poco más completa, he aquí un video muy enriquecedor donde Oscar Yánez entrevista al candidato llamado Hugo Chávez, así me facilito el trabajo al ahorrarme palabras: 


             




         Oscar Yánez fue profético en su intervención. Pareciera que él iluminó al candidato para que éste hiciera todo lo que hizo, pero no fue así, el entrevistador conocía al personaje, como lo demostró muchas veces después.
         Sin embargo, a pesar de que el comandante avanzó bastante en su proyecto, no pudo hacerlo hasta donde él hubiese deseado. Por tres razones:
1.    Para lograr un cambio tan radical de modelo político, tenía que poseer una mayoría aplastante en la Asamblea. Él tenía una buena porción, pero también había una importante representación de la política tradicional.
2.    No todos sus partidarios en la Asamblea estaban conscientes de hasta dónde el comandante se proponía llegar. De saberlo, muchos no lo hubieran apoyado. Diríase que la mayoría estaba allí para lograr, por fin, el adecentamiento del  modelo democrático.
3.    El propio comandante no estaba claro en el diseño de su modelo. Él sabía cuál era el modelo, pero no sabía cómo adaptarlo al país y venderlo a todos, incluidos sus partidarios.
         ¡Ah! ¡Pero había una escuela caribeña donde él podría acudir a instruirse… y hasta allí fue!


La escuela cubana
         ¿Será necesario echar todo este cuento? Les recuerdo que en la Parte I dije que me estaba dirigiendo a un lector no ingenuo y sí informado. Sólo resumo:
         Los innumerables viajes que el comandante, ahora Presidente, hizo a Cuba no fueron fundamentalmente para hablar de béisbol con  su admirado “padre” barbudo. De allí sacó las principales ideas de cómo implantar y preservar el modelo. Por eso hemos visto repetidos en Venezuela los mecanismos usados por la revolución cubana para mantenerse ella misma en el poder. Los famosos Círculos Bolivarianos son la versión venezolana de los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) cubanos. Las milicias liceístas, y fundamentalmente las medidas de alta política fueron sacados de la isla caribeña. Por eso llegó esa avalancha de cubanos que en distintas áreas vienen a ayudar al comandante. Asesores de todas las clases, y una muy importante, la asesoría militar mediante la penetración directa de las fuerzas armadas. Otra también importante: el control de toda la información y datos de los venezolanos a través de la elaboración de nuestra cédulas de identidad y elaboración de pasaportes. Hasta los eslóganes fueron trasladados literalmente. Recuerdo cómo salté del asiento de mi automóvil cuando pasando frente al cuartel del ejército en Valencia, vi por primera vez aquel letrero gigantesco en la puerta: “¡PATRIA, SOCIALISMO… O MUERTE!”… No lo podía creer, ésa consigna la repetí yo mismo en mis años estudiantiles (¿debería sentirme realizado?), consigna subversiva que era fuertemente reprimida por ese mismo ejército que ahora la enarbolaba en su puerta. ¿A ese grado de penetración llegó el propio ejército? ¿Y los Generales aceptaron eso? Luego fueron la manera como finalizaba los discursos: “¡PATRIA O MUERTE! ¡VENCEREMOS!”, y todos los bolivarianos uniformados de rojo rojito. Y aquellas grandes vallas y carteles por todas partes con la imagen del comandante-Presidente. El culto a la personalidad característico del socialismo y de todos los gobernantes dictatoriales de cualquier signo. Después uno se acostumbra a todo (ojo, eso de “acostumbrarse” tiene sus categorías), o quizás se debiera decir que uno ya no se sorprende de lo todo lo que ve,… aunque también… Este gobierno bolivariano es una caja inagotable de sorpresas.

Una buena pregunta
         Digo yo que es buena, vamos a ver. Hemos visto por ahora para qué servía la Constituyente. Las palabras de Oscar Yánez fueron aleccionadoras: la Constituyente era una entidad super dictatorial, por lo menos lo había sido en el caso de Venezuela. Para el momento de la entrevista él mencionó de manera específica las experiencias de 1946 y 1952, la primera para justificar y legitimar un régimen surgido de un golpe de Estado, y la segunda para darle rango constitucional a una dictadura. Ahora tenemos la experiencia de 1999, ¿para legitimar qué? Ponga usted mismo la respuesta. Pero yo tengo también una pregunta: Así como es, o ha sido, una entidad dictatorial ¿no podría ser usada también en sentido contrario? ¿Para rescatarnos de una dictadura y restablecer el sistema democrático? Eso todavía lo estoy pensando, y además ésta no es la “buena pregunta” (aunque tengo la sospecha de que va a terminar siendo también buena).
         Se le presenta un problema al chavismo y su revolución bolivariana: ¿Cómo darle vida y sustento a una revolución que se ha dado mediante la aplicación de las reglas del sistema democrático? Necesariamente tendrá que atenerse a un sistema de derecho y a un juego de poderes. Además, tendrá que someterse a prueba periódicamente en procesos electorales donde correría el riesgo de perder. Si se pierde un proceso electoral presidencial con un candidato de la derecha se interrumpe el proceso revolucionario. La revolución es una conquista demasiado valiosa ¿es posible que se pierda por atender a reglas de juego burguesas? “No, la revolución llegó para quedarse y la defenderemos con nuestras propias vidas… La revolución es pacífica, pero armada” ¿Qué nos estarán queriendo decir con esto?

         Hice varias preguntas, pero todas en realidad son una sola, pero ¿es o no una buena pregunta? Sin embargo la respuesta es facilísima, está a la vista de todos. Bueno, de los que no son ingenuos y caídos de la mata.  Fácil o difícil la voy a responder en la Parte III de este trabajo. Mientras tanto y para que recuerden un poco la historia, les dejo este video donde María Corina Machado se le enfrenta al dictador constitucional en la Asamblea Nacional y éste le riposta en su estilo característico. Como les puse el  video de Jaime Bayly, ahora es interesante ver éste donde él dice que sí es  socialista, pero no comunista. ¿A dónde iba a parar el comandante?, sólo él lo sabía. Particularmente creo que no fue sino una expresión más del clásico caudillo latinoamericano que encontró una buena causa para canalizar su enorme ego y justificar sus ansias de poder. Él se fue, pero nos dejó su verdadero proyecto: la dictadura del siglo XXI, y unos bien entrenados perros de presa para cuidar su legado… Y nos dejó a Cuba, que .lo digo una vez más- se está jugando la vida en esta “revolución”. Aquí está el video y… ¡hasta la Parte III! 














sábado, 15 de marzo de 2014


Asamblea Nacional Constituyente
(Parte I)
Octavio Acosta Martínez
octaviocultura@hotmail.com
Twitter@snittker.com
                                                                                                                                
            

                
     

         













     Recordemos la insistencia del difunto Presidente, cuando era sólo un candidato, en la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, como paso previo para acometer todas las transformaciones que conllevarían a la solución de los problemas estructurales que tenían a Venezuela sumida en una precaria situación social, política y económica. Uno no entendía el porqué de tanta insistencia. Si su discurso iba dirigido a acabar la corrupción que se había enquistado en todos los estamentos de la administración pública, y en todos los poderes, ¿para qué hacía falta una Constituyente? Para combatir la corrupción sólo es necesario contar con gobernantes y funcionarios honestos, comenzando por el propio Presidente, y aplicar de manera idónea las leyes que ya existían para tal fin. De estas dos condiciones, la primera es  fundamental. De nada sirven todas las leyes establecidas si no se aplican, o se aplican en unos casos y en otros no, o si se aplican de una manera arbitraria, caprichosa, con interpretaciones retorcidas en aras de favorecer intereses de parcialidades definidas. En otras palabras, el hombre que aplica la ley es la clave. Para no apropiarse de dineros de la Nación, por ejemplo, no es necesario que exista una ley que diga que el peculado es malo. Sí es necesaria, claro está, para establecer el castigo a aplicar a quienes caigan en él. Pero esto debería ser lo excepcional y no lo normal, como se había establecido en Venezuela. Ahora, para aprobar leyes anticorrupción no hacía falta una Constituyente.

            Pero el comandante-candidato se puso intransigente y fastidioso en su planteamiento, complementado por la propuesta de “refundar la República”. Él fue realmente consistente con este discurso: cuando llegó a la Presidencia lo primero que hizo fue convocar la dichosa Constituyente y seguir con el cuento de la refundación de la República.

Lo que sigue es conocido por todo el mundo: se convocó la Constituyente, se elaboró ​​una nueva Constitución, se sometió ésta a un referéndum, se aprobó, y  sí se refundó la República. Al menos de nombre, ahora se llamaría  República Bolivariana de Venezuela.

            Hubo otros cambios posteriores. La bandera pasó de ser ésta (siete estrellas)...





                      

  … a esta otra (ocho estrellas)...



              





     El escudo también cambió. El caballo pasó de ser un caballo derechista...








...a un caballo  izquierdista:









    




     
     Bolívar tampoco se salvó del cambio, pasó de ser éste…




... a éste:












¡No! ¡El de atrás! ... es decir, éste:




   
             Otros cambios producidos (en lo administrativo):

            El comandante-Presidente prometió en 1998 que reduciría el número de Ministerios: "Con unos 10, 11 o 12 bastan para administrar eficientemente el país". Al principio hizo una reducción de 16 a 14, pero luego el número no paró de aumentar...   ¿Una mala estimación de las necesidades? El resultado, hasta ahora, es el siguiente:

            Número de Ministerios heredados de la Cuarta República = 16
           Número de Ministerios actuales en la Quinta República = 32 (cifra para Marzo de 2014).


           ¿Recuerdan también las "colitas de PDVSA"? El país gastaba un dineral transportando en los aviones de PDVSA a amigos y familiares de los altos dirigentes de la Empresa en los viajes de trabajo que éstos realizaban. El comandante-Presidente acabaría con estas colitas y vendería un lote de aviones ejecutivos que constituían un innecesario inventario. “Tenemos un lote de aviones a la venta, ¿quiénes están interesados?" –dijo como un chiste en serio, frente a un grupo de diplomáticos y periodistas internacionales-. Poco tiempo después, se compraría el más lujoso avión presidencial de todos los gobiernos de América Latina (65 millones de dólares para esa época).



         Es altamente conocido que luego el comandante-Presidente viajaba en el avión con una tropa de amigos, familiares y colaboradores en sus innumerables giras internacionales. Le llegó a prestar, incluso, “su” avión a otros Presidentes latinoamericanos amigos más pobres –hay uno que se llama Evo Morales- para qué viajaran.

          El comandante-Presidente, en una actitud de completo "desprendimiento", también,  donó en acto público su sueldo de Presidente para que fuera repartido en becas estudiantiles (promesa que aparentemente no se materializó).   "No lo necesito, el Estado me paga lo que necesito: vivienda, casa, comida, luz, agua... Con mi pensión militar tengo para vivir”. Después comenzamos a verlo vestido con los más costosos trajes de diseñador, ¿Quién los pagaba?, ¿el Estado o su pensión militar? Hoy todavía, después de un año de fallecido, "la vivienda, casa, comida, luz, agua,..." las disfrutan sus hijas y otros familiares en la residencia presidencial La Casona. Pero si a ver vamos, estos gastos "menores", comparados con otros mucho más escandalosos, casi carecen de importancia y los pudiéramos ubicar en la Sección de Chismes. Sin embargo, resultan muy útiles para definir el perfil del mandatario-comandante.

       Con lo que sí acabó -otro tema de su preferencia- fue con la  intromisión e influencia que tenían las Primeras Damas y barraganas presidenciales en los ascensos de la alta oficialidad venezolana. De ahora en adelante él sería el único que determinaría estos ascensos (oficialmente esta función le correspondía al Congreso Nacional durante la Cuarta República). ¿Celos por la intromisión femenina? ¿Una simple manifestación de su autoritarismo? Quizás hubo algo de los dos ingredientes, pero fundamentalmente era la necesidad de mantener el control absoluto de las Fuerzas Armadas, de cuya importancia él sabía bastante.  De paso, también acabó con las Primeras Damas.   

         Han sido muchos los cambios y sería muy largo enumerarlos todos. Seguro estoy, no obstante, de que usted debe conocerlos... ¿Los conoce? Pero, ¿en qué quedamos con la corrupción inicial? ¿Se acabó? ¿Disminuyó al menos? Ése era el centro de sus preocupaciones y hacia su eliminación diseñó su propuesta. Deberíamos evaluarla, pero no desde el punto de vista de si la eliminó o no. No soy muy amigo de estar respondiendo perogrulladas, la respuesta trivial es evidente (“El que tenga ojos que vea", ¿recuerdan?). Pero si usted, amigo lector, es de los que piensan que aquí no existe ninguna corrupción, desde los más altos funcionarios del gobierno hasta el policía que ordena las colas para sacar la cédula, el pasaporte, o para cualquier otro trámite de los miles que cada día nos imponen casi para cualquier cosa, entonces usted no merece continuar leyendo este artículo. Pare aquí y póngase a hacer otra cosa. Dedíquese a leer el horóscopo de su periódico o revista favorita. No le recomiendo que resuelva sudokus, porque para esto es necesario pensar…y aplicar razonamiento deductivo. Vea los Programas de talk show  que transmiten por televisión para que se entere de la miseria humana de personas que muestran sus trapos ante el mundo,  seguramente por una miseria también, que les pagan los canales, y por la vanidad de verse en una pantalla de televisión, aunque sea en tan tristes papeles. Yo continuaré mientras tanto, echando el cuento a lectores menos ingenuos y mejor informados.


         Hoy-y esto sí es importante-, después de 15 años de gobierno bolivariano y de haber sido refundada la República, al heredero del trono se le ha aprobado una solicitud de Ley Habilitante "para poder combatir la corrupción”. ¡Cómo! ... ¿La Corrupción? ¿Otra vez? ¿Me van a venir con el mismo cuento? ¿Y qué ha pasado durante todo este tiempo de revolución bolivariana? No, me imagino que yo debo ser el culpable de no entender esto (¡Y mandando a los demás a leer el horóscopo!). Mi error debe estar en buscar las explicaciones en el terreno de los fenómenos políticos y sociales, cuando la clave debe estar en la curvatura del tiempo-espacio derivado de la Teoría de la Relatividad de Einstein. ¡Eso es! La corrupción es un fenómeno del macrocosmos y su estudio pertenece al campo de la física. Por eso hoy volvemos a la misma situación de lucha contra la corrupción que fuera la bandera del comandante-candidato, ex golpista, en los años 1996-1997 98. ¿Qué vamos a proponer ahora? ¿Propondremos la re-refundación de la República? ¿Una nueva Constituyente? ... ¡Bueno! ... ¡Déjenme pensarlo! ... ¿Será?


                                                             ...........................................


        Esto de la nueva Ley Habilitante no deja de ser un caso al menos curioso, porque ya existía una Ley contra la Corrupción aprobada por La Asamblea Nacional en 2003 (ver Gaceta Oficial Nº 5.637 Extraordinaria del 7 de Abril de 2003).




       Si no estoy caído de la mata (ahora dudo de todo) y si los años de estudio y de enseñanza que he empleado en las disciplinas universitarias donde he incursionado hasta ahora han servido para algo -y para ir simplificando las cosas-, de todo esto se desprenden dos conclusiones evidentes: 

1. La Corrupción TODAVIA EXISTE.
2.La Constituyente, la Constitución Bolivariana, la refundación de la República y las leyes anticorrupción aprobadas posteriormente,  han fracasado en su intento por acabarla. Por lo menos en esta tarea hemos desperdiciado 15 largos e intensos años. Claro está, ello es cierto si la intención verdadera del comandante hubiese sido sinceramente la que planteó en sus inicios como pretexto para aspirar al poder. Pero RESULTA que ...




        (Los invito a leer la Parte II de este trabajo que pronto publicaré. No se la pierdan porque me dirijo hacia una propuesta).



miércoles, 18 de septiembre de 2013









CUENTO


LA SABROSONA

Octavio Acosta Martínez

Si usted piensa que este cuento 
se parece a la realidad, está equivocado.
Porque es la realidad 
la que se parece a los cuentos.



         La Universidad donde trabajaba el profesor Rómulo Mendoza estaba dispersa por toda la ciudad. Una Facultad en el centro, otra Facultad en el sur, tres Facultades en el norte, institutos de investigación regados por edificios rentados, servicios de bienestar estudiantil en un centro comercial. Y el Rectorado, en la principal avenida de la ciudad, constituyéndose en una especie de centro de gravedad en el que convergía la totalidad de gestiones administrativas-académicas de la institución. Todos los profesores y empleados tenían que trasladarse con mayor o menor frecuencia al Rectorado para tratar los múltiples problemas que se generan en la complejidad de una casa de estudios de un país donde la cultura dominante del poder es centralizar todas las funciones de decisión. Quizás por esta afluencia  de personas en un punto, se dio esa relación tan particular entre un grupo de profesores y La Sabrosona.

La Sabrosona era un bar. Un bar que estaba justo frente al Rectorado. Era el bar del portugués Cesareo. Pero la fachada que presentaba el negocio al público era la de una arepera, el bar estaba detrás y no se veía desde la calle. La relación de los profesores con el bar se dio a través de la arepera. Muchas veces cruzaron la calle para tomarse un café o comerse una arepa, y terminaron descubriendo el bar. En algún momento surgió la idea de tomarse una cerveza y poco a poco varios universitarios se convirtieron en adictos al local. Todo fue pues, un proceso y sólo se sabe que en algún momento La Sabrosona comenzó a ser sentida como una especie de templo divino, un recinto al cual se le profesaba real veneración por un grupo particular de profesores.

         Esto, que parece una exageración, en verdad no lo es. Las crónicas de la época atestiguan la relación de espiritualidad que este grupo mantenía con ese recinto.  La Sabrosona era la prolongación de su Alma Mater. También era su ateneo, su casa de la cultura, su museo, su centro de entretenimiento, su peña cultural, y algo más que se descubrirá más adelante. Después de dar clases y salir del resto de actividades, que eran muy variadas (tomar café, conversar en los pasillos, tomar café, conversar en las oficinas, tomar café, jugar cachito, tomar café), los profesores iban a refrescar sus mentes en La Sabrosona.

         Pero La Sabrosona, para decirlo como debe ser, era un bar de mala muerte. ¿Que qué es un bar de mala muerte? ¿Me estás preguntando eso? Imagínate lo peor, lo menos reconfortante, el clima humano más inhóspito, informalidad llevada a extremos de grosería y eso es un bar de mala muerte. ¿Que porqué la gente va a un lugar así? Debe ser porque hay gente que le gustan los lugares de mala muerte. ¿Qué te describa La Sabrosona? El ambiente era cerrado y húmedo, siempre en penumbras, por la escasa luz que entraba y por “el humo del cigarrillo que me hace llorar”. Recuerda que estaba detrás de la arepera.

       Entrando, a la derecha, se podía ver una rockola, la cual, a todo volumen, se encargaba de hurgar en la sensibilidad musical de los asiduos de este Centro. Al templo se entraba por un estrecho pasillo situado al lado derecho de la arepera. Se subía por dos pequeños escalones, se adentraba en el pasillo cuya oscuridad ya anunciaba el ambiente que se encontraba tras la puerta que aparecía al final. El portugués se repartía entre preparar arepas y atender a sus clientes de adentro. Cuando eran clientes importantes se dedicaba enteramente e ellos.



         ¿Qué más se podía encontrar en este templo-peña? ¡Meseras! No podían faltar las meseras, si no ¿cuál sería el gancho? Las meseras eran las sacerdotisas encargadas de cautivar a los clientes y ganarlos para el culto-consumo divino. Ellas se sentaban con los fieles para incentivarlos a consumir, para ellos y para ellas mismas. ¿Qué deseas tomar?... Bueno, un whisky. El profesor –porque de profesores se trata- pedía un whisky para ella y el portugués le enviaba una agüita que tenía previamente preparada con algún edulcorante y un componente color de whisky. Podía ser incluso, té. Con dos trocitos de hielo en un vaso old fashion y la complicidad de la penumbra de La Sabrosona, el camuflaje era perfecto. La mesera se tomaba la agüita y Cesareo cobraba un whisky 12 años. Mal negocio no era.


     Estas meseras jugaron un papel sumamente importante en la vida de varios de los profesores asiduos. No era sólo el hecho de hacerlos gastar e incrementar las ganancias de Cesareo, sino que además se prestaban para aumentar ellas sus propios ingresos a través de las salidas que programaban con los clientes al terminar el turno de trabajo. Algunos profesores se enamoraban de verdad, lo que trajo uno que otro divorcio, o separaciones que sirvieron para alimentar los corrillos en los pasillos de la Facultad. ¿Qué Facultad? La Facultad donde trabajaban estos profesores. Donde daban clases, tomaban café y jugaban cachito.

         Había una mesera muy hermosa llamada Jennifer. Jennifer era una morena alta, con un cuerpo exuberante, cabello largo ondulante y muy negro, labios carnosos, ojos de mora, rostro ligeramente ovalado. Parecía sacada de una telenovela. ¿Has visto las meseras de las telenovelas? En las telenovelas las meseras parecen sacadas de escuelas de modelos. ¿Y las cachifas? Las cachifas parecen todas Miss Universo, Miss Mundo, Miss Internacional. Las cachifas que van a las casas no son así. ¿Dónde se conseguirán las de las telenovelas? Pero Jennifer sí era una mesera de telenovela. Manejaba los tacones altos como una modelo profesional, y un movimiento de caderas que parecía hacer bambolear todo el local. Todos los clientes querían acaparar a Jennifer, se disputaban por tenerla en su mesa,… y un poco más allá de la mesa; pero el portugués Cesareo sabía manejar su cuestión. La dejaba un rato en una mesa, la enviaba luego a llevar un pedido a otra, después dejaba que ella escuchara con un tipo recostado una canción especialmente dedicada, y así.  No, el profesor no se la cantaba, la escogía de la rockola. De esta manera Cesareo alimentaba la esperanza de todos mientras el negocio prosperaba aceleradamente.


         No se sabía de dónde pudo haber sacado el portugués semejante mujerón, mujer que siempre hace surgir la pregunta cuando un cliente bondadoso se encuentra un ejemplar tal en un tugurio del estilo La Sabrosona. ¿Por qué estás en este lugar? Tú te mereces algo mucho mejor. La verdad es que pudieses estar donde te diera la gana, ¿no te gustaría? El pastor de turno siempre tiene la esperanza de ser él el elegido para tan alta misión humanitaria. Jennifer era una mujer para tenerla en forma exclusiva y para exhibirla. Tenerla de esta forma sería causar la envidia de todos y muchos compitieron para lograrlo, hasta que uno lo logró…a un alto precio.

         Para convencer a Jennifer, este profesor dejó su hogar, se divorció y se mudó con ella. El problema se presentó cuando la quiso incorporar a la vida social y exhibirla ante sus colegas y sus esposas, no tan afortunadas físicamente como ella. Un día hubo una fiesta de Navidad con los profesores y sus familias en el mejor hotel de la ciudad. El profesor llevó a Jennifer y pronto notó que lo fueron aislando hasta que se quedaron los dos solos en un rincón. Era lógico, los profesores la conocían, algunos habían estado con ella. Todos la desearon, pero ¿cómo mezclarla con sus esposas y su familia? Más que un rechazo por razones éticas, lo que muchos sintieron fue pavor ante la posibilidad de verse descubiertos. Después de un azaroso saludo inicial, fingiendo el mayor desconocimiento, optaron por la retirada estratégica hacia otros espacios del salón. ¿Quién es esa mujer que trajo el gordo Fierro? ¿Ella es profesora?, preguntaban las esposas sin ocultar su curiosidad. La mayoría de ellas conocían a la esposa del “gordo Fierro”. La verdad es que Jennifer podía pasar por profesora, modelo o lo que le diera la gana, siempre y cuando no abriera la boca; cuando lo hacía, era una mesera. Esto fue lo que más temieron todos. No sé, nunca la había visto. Al final, el profesor se tuvo que ir de la fiesta. Luego, dentro de los temas de conversación de los profesores se corrió la noticia de que Jennifer había dejado al gordo. Se cansó de que la mantuviera oculta en un apartamento y no la dejara ver con nadie. Después de la experiencia de la fiesta de Navidad, pasó abruptamente de la exhibición al encierro. Ella sintió que había estado más feliz en La Sabrosona.

         Otras historias, semejantes a la del profesor Fierro se dieron como consecuencia de las visitas cotidianas a La Sabrosona, algunas con peores consecuencias; pero las crónicas las tienen catalogadas en capítulos aparte. Seguramente serán descubiertas en algún momento.

         Cuando llegó el ingeniero Rómulo Mendoza contratado por el Departamento…, ¿Que cuál Departamento? Un Departamento de una Escuela de la Facultad… Bueno, él llegó -dicen que “toda escoba nueva barre bien”- con muchas ganas de trabajar y de aprender, de innovar, de hacer la revolución educativa, de producir cambios trascendentales. Las expectativas eran muy grandes. El estar en la Universidad, la casa que vence las sombras, le producía un cierto anhelo que tendía a paralizarlo. ¿Podría él estar a la altura de tan alta Institución? El ahora profesor Mendoza no conocía, por supuesto, las sombras de La Sabrosona. Él venía de la capital y se enfrentaba por primera vez al ejercicio profesional en la provincia. Pero todo estaba preparado para que pronto tuviera una experiencia muy especial.
   
      Mendoza fue informado por sus nuevos colegas de que se le brindaría una formal bienvenida en un sitio seleccionado, dentro de lo que para ellos constituía ya una tradición. Nada de extrañar, pensó él, seguramente es un proceso lógico de inducción para que la persona se acople más fácilmente a su nuevo ambiente. Cuando el ingeniero Mendoza se retiró de su anterior empleo, sus compañeros le brindaron una cálida despedida en un buen restaurante de la capital, haciéndole patente el sentimiento de que los dejara y de la pérdida que ello significaba para la empresa. Ahora se trataba de un recibimiento con el signo contrario en los sentimientos generados.

         -Aquí tenemos la tradición de darle la bienvenida a los nuevos profesores en La Sabrosona.

         Extraño nombre para un lugar de recibimiento. ¿Algún club? Pero como ello fue dicho con una muestra de tanto orgullo, el profesor vaciló y sólo pudo hacer una pregunta.

         -¿Y qué es La Sabrosona?
         -Ya la conocerás, camarita- fue la respuesta.

         El profesor Mendoza fue a La Sabrosona y el primer impacto que recibió fue la cantidad de humo que casi lo ahoga. “Extraño sitio para recibir a los nuevos”. Sí, para él todo estaba resultando extraño. Extraño el nombre, extraño el sitio, extraña la ceremonia. Sin embargo, no se puede llegar a un lugar de trabajo haciendo cuestionamientos desde el principio. “Vamos a esperar para ver hacia dónde conduce todo esto”, pensó. Y entre palos, humo, rockola y meseras, el profesor Mendoza pasó su primera velada social con los nuevos colegas.

         Como suele suceder en las relaciones humanas, el compartir es un dando y dando, aceptando y aceptando, por todas las partes. Eso creyó el profesor Mendoza, quien tenía sus propias aficiones. Le gustaba, por ejemplo, eso que llaman música clásica o académica. Pero pronto descubrió que estando precisamente en un ambiente académico esta música era la más rechazada. ¿Una paradoja? También le gustaba la pintura, pero aquí tampoco logró entrar en sintonía con el grupo.

         -¿Picasso? ¡Ése lo que está es loco! Mi hijo que tiene siete años pinta mejor que él –le espetó un profesor del Departamento.                                                                                    
 ¿Otra vez preguntas? ¡El Departamento donde contrataron al profesor Mendoza! ¿Por dónde íbamos? Ah, sí. El profesor decía que su hijo de siete años pintaba mejor que Picasso. Conversación, por supuesto, iniciada por el nuevo profesor, porque en realidad, Picasso no figuraba entre los temas de interés para los miembros de dicho Departamento.

Tampoco pudo el nuevo profesor animar a los colegas para participar en otras actividades (exposiciones, paseos, visitas familiares). Nada. Una realidad le fue revelada: si quería mantener relaciones de camadería con ellos, su única alternativa era acompañarlos a La Sabrosona. Bueno, además de jugar cachito.

         El profesor Mendoza fue entonces varias veces más a esta peña. Allí conoció a muchos otros profesores de la Institución e incluso, a algunas Autoridades Universitarias, entre ellas, al propio Rector. Sí, el Rector. Ah, lo que pasa es que el Rector era muy amigo de ellos. Porque él era profesor de la misma Facultad y desde muchos años atrás se echaban palos juntos. Claro, ahora era muy fácil para el Rector llegar hasta allí. No, hasta el Departamento no, hasta La Sabrosona. Sólo tenía que cruzar la avenida. El carro quedaba bien resguardado en su puesto privado del Rectorado.

         Entre Autoridades, meseras y profesores, Mendoza se fue enterando de los intríngulis de la vida universitaria. De las elecciones, de la cachua que Fulano le pegó a Mengano, de los manejos en Compras, de la incompetencia del Director Tal y de muchas cosas más.

         También percibió la alta "estima" que el portugués profesaba a estos profesores, a quienes no les faltaban sus pasapalos de sardina y sus tequeños, las mejores meseras en sus mesas, con Jennifer incluida, y con crédito ilimitado para que consumieran lo que quisieran. El profesor Mendoza se quedó sorprendido por las cantidades que sus compañeros corrían a pagarle a Cesareo cuando cobraban la quincena. Una parte importante del sobre, porque antes pagaban con un sobre, se quedaba en La Sabrosona.

         ¿La música? El cantante que los tenía subyugado era Miltinho. Las canciones de Miltinho se repetían una y otra vez en la rockola, y tanto profesores como meseras se embelesaban escuchando su versión de “Amor de Pobre”.

Amor de pobre solamente puedo darte
Amor de pobre con cariño y humildad
Si te interesa esta propuesta de cariño
    Decídelo ahora porque ya no puedo más.

         ¿Que nunca la has escuchado? ¿En qué año naciste? Yo no te la puedo cantar, pero te puedo conseguir la versión que tenía La Sabrosona. Sí, aquí está:

 


      Siempre había alguna mesera quien no pudiera evitar que le resbalaran las lágrimas por las mejillas escuchando esta canción, y siempre había también algún profesor que sacara su pañuelo para secárselas, a la vez que la  consolaba.

           El profesor Mendoza pensó que el sacrificio para poder encajar en el grupo era bastante grande, el ambiente de La Sabrosona lo estaba saturando y un día, muy tímidamente, hizo la pregunta, que en el fondo no era más que una protesta:

         -¿Pero no podemos ir a otro sitio?
         -Bueno, sí podemos –fue la respuesta.

         Y una noche fueron a otro sitio.

         El nuevo sitio no era menos sórdido que La Sabrosona. Después de entrar por un también estrecho pasillo, se llegaba a un salón repleto de gente que casi no se veía por el humo, y donde tampoco había asientos ni mesas suficientes para tanta gente. El profesor Mendoza y sus amigos apenas pudieron traspasar la puerta y la multitud de borrachos trasnochados no les permitió continuar avanzando. Sin embargo, la gente se estacionaba ahí, esperando quién sabe qué cosa. Por lo menos eso fue lo que se preguntó Rómulo Mendoza. 

        De pronto algo ocurrió, se armó una trifulca y comenzaron a llover los insultos y manotazos, y a volar botellas. Un profesor le gritó a Mendoza
         -¡Corre!
Mendoza corrió sin saber hacia dónde ni porqué, sólo los seguía, y cuando lograron estar a salvo preguntó qué había sucedido. Resultó que un profesor de su grupo había aprovechado el amuñuñamiento y la oscuridad para agarrarle el rabo a otro tipo que estaba ahí parado. El tipo lo descubrió y su reacción no se hizo esperar.

-¿Y por qué hizo eso?
Vaya usted a saber. Al parecer era una manera de actuar de ese profesor cada vez que estaba “prendido”.

-¿Qué hacemos ahora? –preguntó alguien del grupo.
-Vamonós pa`La Sabrosonarespondió otro.

Todo el grupo  se trasladó a su ateneo, donde Cesareo los recibió con el mayor de los entusiasmos. El recuerdo de lo que sucedió fue el gran motivo de diversión de esa noche. Al parecer ya esto había sucedido otras veces. “Este Palillo es loco cuando se rasca”. Palillo es el profesor de la agarrada de rabo. Surgieron del archivo de los recuerdos las diversas aventuras vividas en otras jornadas. Una vez habían salido prendidos de ese mismo lugar y con ellos andaba el entonces Rector Meliani.  Por algún motivo llegaron a la Plaza Bolívar y el Rector, que no aguantaba las ganas de orinar, se orinó al pie del monolito que tiene la estatua de Simón Bolívar.


Este episodio, ocurrido antes de que el profesor Mendoza llegara a la Universidad era muy recordado por el grupo. Siempre se repetiría el cuento cuando la ocasión se presentaba, en medio de risas cómplices y de reprobación amistosa: “Meliani también es medio loco cuando está borracho”. Esto de estar "borracho", se enteró después Mendoza, al parecer ocurría con mucha frecuencia.

¡Cuántos sacrificios hay que realizar para tener la fortuna de compartir con unos amigos! Pero todo sacrificio tiene su límite y el límite del profesor Mendoza llegó el día cuando fue invitado para discutir el Trabajo de Ascenso de otro profesor. En realidad no fue un día, sino una noche. El Jurado se reuniría con el profesor aspirante y los invitados especiales para defender su trabajo…, en La Sabrosona.

         El profesor Mendoza no resistió más y protestó enérgicamente. No le parecía que éste fuera el sitio ideal para realizar un acto académico de tanta majestad. Era una burla para la Universidad, para la Academia, para los profesores, y muy especialmente para el profesor defensor, quien se vería obligado a asistir a un acto tan aberrante en lo que para él debería constituir más bien un honor. ¿Y las profesoras? ¿Las profesoras debían también concurrir a La Sabrosona? ¿O ellas estaban excluidas de estos actos académicos? Una cosa son los gustos particulares de las personas y de lo que quieran hacer con sus vidas privadas y otra son los valores de la Institución. No, definitivamente ese sitio debía ser cambiado. “No puedo creer que esta invitación sea en serio. Debe ser un juego para reírse luego”, dijo Mendoza. Pero no, no era un juego ni tampoco se rieron luego. Todo lo contrario, el profesor Mendoza fue muy criticado por no acatar las normas del grupo y de la Cátedra, y su falta de integración al Departamento. Otro profesor, que también era nuevo en la Institución y tenía mayor capacidad de adaptación (seguramente tendría mucho éxito en su carrera), lo recriminó:

-¡Qué bolas tienes tú! ¿No ves que quien te está invitando es el Presidente del Jurado? Tú tienes la obligación de asistir.

Pero el profesor Mendoza se mantuvo firme y no asistió esta vez…ni ninguna otra más. La Sabrosona era un capítulo cerrado para él. Sin embargo, el Trabajo de Ascenso se discutió allí y los profesores continuaron siendo lo que siempre habían sido.

 El profesor Mendoza comenzó a tener serios problemas en el Departamento, y especialmente en la Cátedra donde trabajaba. Casualmente el Presidente de aquel Jurado era también el Jefe de la Cátedra. A partir de allí fue visto como elemento sospechoso y tildado de asocial. Fue imputado por su incapacidad para relacionarse con sus colegas, su aislamiento del grupo constituía un acto de soberbia y prepotencia. Era anárquico y se las daba de gran cacao. Y muchas cosas más que se expresaban en los corrillos.

Cuentan las crónicas que éste fue apenas el inicio de un largo camino lleno de piedras y guijarros que debió recorrer Mendoza con los pies descalzos. Sí, ese largo camino le llevó 20 años de su vida. En realidad, según dicen, no le “llevó, todavía le “lleva”. El camino sigue y se estrecha, y a los lados surgen matas con espinas. Pero no se estrecha tanto como para que no pueda seguir. La idea es que siga y tropiece, y siga y tropiece, y siga…

Cuentan las crónicas que cuando el profesor ve una salida, los viejos residentes de La Sabrosona, y los descendientes que han formado, se la tapan, y el profesor Mendoza tiene que seguir, y seguir. Pero un día...No, sí es verdad..., siguen otros cuentos. Éste se terminó.