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viernes, 28 de marzo de 2014

Asamblea Nacional Constituyente
(Parte IV)

Análisis de alternativas

Octavio Acosta Martínez


        

Consideración general sobre las crisis

         Una cosa es la crisis económica y otra es la crisis política. Es cierto que todo está interrelacionado y que en este caso, la crisis económica no se puede separar, en términos causales, de su fuente originaria: la transformación forzada de un modelo político a otro.
         Existe otra crisis que entra en juego en la contienda y es causa de angustia para los venezolanos: la crisis por la inseguridad. Ésta, por sus características especiales, y atendiendo a razones metodológicas, no será tratada en este análisis.


Crisis económica

         La crisis económica se deriva de las razones:
1.     La ineptitud, o falta de idoneidad técnica, de quienes han diseñado e implementado la economía del modelo. Aun dentro de un supuesto modelo socialista, como el que se pretende implantar, la economía pudo haber tomado mejores derroteros, dada la cantidad de recursos con los que ha contado el país. Por motivos de simplificación, dejo sentado que la contribución del vector corrupción en la generación de esta crisis la ubico en esta ineptitud. El país ha contado con los recursos legales y estructuras de control suficientes para evitar y/o castigar la corrupción. Para ser un poco más específico, dividiré este componente de la crisis en tres subcomponentes:
·       Ineptitud, propiamente dicha
·       Corrupción
·   Incapacidad para administrar la estructura  legal anticorrupción.
2.   La imposición misma del modelo. las nacionalizaciones, expropiaciones, manejo y control de las divisas, complicado sistema legal-administrativo para la gestión empresarial privada, el lenguaje siempre amenazador de los voceros gubernamentales, comenzando por el propio Presidente, ha creado un clima de inseguridad para la inversión privada y el mantenimiento de la actividad económica, lo que ha conducido a la caótica situación actual.

         Con respecto al modelo, es poco lo que se puede hacer de inmediato, si se piensa en términos de recuperación económica. La crisis económica adquirió vida propia y ahora avanza con mayor velocidad que la implantación misma del modelo. Si por alguna causa sobrenatural se lograra en este mismo instante el regreso a un modelo democrático y eficiente, la crisis económica continuaría durante un tiempo debido a la inercia adquirida. Por esta razón, se hace necesario tomar medidas inmediatas, urgentes, dentro del propio modelo político que la generó.
         No tengo como objetivo tampoco, hacer un análisis de alternativas con respecto a esta variable económica, prefiero dejárselo a los especialistas. Sólo como una contribución para información y estudio del lector, les pondré al final las alternativas u opciones que a juicio del presentador-analista Andrés Oppenheimer, tendría que tomar en este orden el bigotúo de Miraflores para recuperar la gobernabilidad y mantenerse hasta el 2019. Oppeheimer, al contrario de lo que pienso hacer en este trabajo, no toca el aspecto político. La razón, aunque no la dice, es que él no se plantea como solución, algo tan radical como un cambio de gobierno antes de finalizar el período presidencial estipulado, mucho menos de modelo político, aunque algunas de sus opciones alterarían el actual proyecto. Las opciones que plantea están pensadas para ser instrumentadas por ESTE gobierno. Una aclaratoria importante: el que anexe estas propuestas de Oppenheimer no significa que me esté solidarizando con ellas.


Consideraciones en lo político

         Es en lo político donde quiero centrar mi análisis. De lo que he escrito en las partes anteriormente publicadas, se deriva una conclusión fundamental y definitiva:Este gobierno no entregará el poder por vías democráticas.
       No hay posibilidad alguna de que la oposición gane unas elecciones presidenciales y los revolucionarios chavistas-bolivarianos hagan entrega de la banda presidencial. Por lo tanto, mi propuesta es la misma que hiciera Oscar Yánez (ver video al final) hace 11 años: Hay que sacar al chavismo del gobierno
       Oscar Yánez dijo “Chávez”, quien era el Presidente en ese momento. Yo debería decir “Maduro” en el presente, pero no lo haré. Digo “chavismo” porque tampoco aceptaría a Diosdado o algún otro gorila con el que se pretendiera sustituir a Maduro para salvar al chavismo y su revolución (eso está planteado) en un momento de peligro.
         Ahora el trabajo podría terminar aquí, en cuatro páginas de esta parte  llegué a lo que quería llegar. Generalmente así proceden los políticos y los analistas políticos; nos dicen el qué, pero no nos dicen el cómo. También omiten el cuándo en muchos casos. Luego uno se queda con los brazos cruzados mirando hacia el cielo, desconcertado, sin saber qué hacer.
         Decir “hay que sacar al chavismo del poder”, y se entiende que es de inmediato, ya es algo, un adelanto importante en lo que se debe hacer. Eso significa que no se puede esperar hasta las próximas elecciones. Muchos no se lo plantean como posibilidad real, y no lo será si no sabemos cómo los vamos a sacar. Ése es el problema a resolver.



Los caminos de la oposición

         En la oposición se ha planteado una cierta polémica entre dos concepciones que aparentemente señalan dos caminos diferentes para llegar al gobierno: una vía institucional, legal y “pacífica”, siguiendo disciplinadamente las señalizaciones de la carretera; y “el atajo”, como los partidarios de la primera llaman a la segunda.
         La primera está liderada por Henrique Capriles Radonsky. Éste plantea una política de acumulación de poder mediante la captación de los sectores más populares de la población, donde radica la fortaleza del oficialismo. Una vez con este poder, llamar a una Constituyente, o simplemente esperar los procesos electorales estatuidos de rigor. Es de señalar que Capriles Radonsky no explica, hasta donde yo tenga información, cómo se logrará esta penetración en los sectores populares, ni uno sabe tampoco qué está exactamente haciendo él para lograrlo.  
         La segunda concepción está liderada por Leopoldo López y María Corina Machado, quienes preocupados por la pasividad con que la oposición presenciaba los continuos cambios que adelantaba el gobierno en el proceso de implantación de su modelo, optó por llamar a la gente a la calle, enarbolando la consigna denominada La Salida, en la cual se le solicitaba  la renuncia al Presidente (Maduro, vete ya”). Capriles consideró esto como una política aventurera y subversiva, acusó a sus impulsores de abrigar apetencias de liderazgos en la oposición y descalificó al movimiento generado llamándolo “el atajo”. Esta historia es conocida por todos y no abundaré en ella.
         ¿Será  posible encontrar un punto de convergencia entre estas dos concepciones y diseñar una política única para toda la oposición? Vamos a ver, a lo mejor resulta más difícil que lo que están tratando los físicos en su propósito de elaborar una Teoría del Todo, en la cual converjan la física cuántica y la teoría de la relatividad. Al fin y al cabo el microcosmos y el macrocosmos no tienen psicología y obedecen a leyes precisas. A menos que esté por allí metida la psicología de Dios. Pero en este caso se trataría de una psicología y una inteligencia única, lo que facilita el “entendimiento”.  Pero el hombre es más complicado, porque al tener cada uno su propia psicología y poseer distintos niveles de inteligencia, los acuerdos se dan, cuando se dan, con mayor dificultad, siendo ésta una de las causas de tantas desavenencias (para ponerlas así, suavecitas) que se producen en el mundo. Lo que haré ahora, con mi psicología y con mi inteligencia, es  un análisis, o quizás menos pomposamente, una revisión de todas las alternativas que se plantean dentro de estas dos concepciones señaladas, y tratar de llegar a una teoría del todo que nos guie hasta lo que toda la oposición quiere de inmediato (allí sí es verdad que estamos claritos). De no lograrla, me comprometo a señalar uno de los caminos, el que más me guste, el que me parezca más conveniente, para lograr el deseado objetivo.


El camino ortodoxo, legal, institucional

         Por aquí sólo hay tres opciones:
1.     Realización de referéndum revocatorio
Habría que esperar hasta 2016, cuando correspondería. No hay garantía de éxito con esta opción. Las razones han sido profusamente expuestas en las partes anteriores; son éstas las que han conducido a mi “conclusión fundamental y definitiva”.

2.   Elecciones presidencial de 2019
Casi las mismas consideraciones de la anterior, con el  agravante de que el lapso es mayor. En éste será mucho lo que habrá avanzado el modelo socialista, haciendo más difícil aún su erradicación y vuelta a la democracia. Sin embargo, de llegar hasta ese momento, la oposición deberá participar, esperando que para entonces ya se haya ganado el anhelado apoyo popular. El resultado del CNE será el que sabemos, pero pudiera ser que la acumulación de fuerzas para ese momento produjera una reacción popular que inclinara la balanza en otro sentido. Sin embargo, éstas son hipótesis que sólo podrían ser verificadas en 2019. Yo no colocaría mis fichas en esta opción.

3.   Convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente
Esta opción, teóricamente hablando, parecería la más lógica y es, por tanto, la que más me gusta, pero encierra una serie de problemas muy importantes para su instrumentación,… y requiere respuesta a una pregunta clave: ¿cuándo? Dada su importancia la estudiaré en un punto aparte, a continuación.



Asamblea Nacional Constituyente

         En primer lugar, en algún momento, dentro de nuestra problemática actual, habrá que convocar una Asamblea Nacional Constituyente. Suponga usted que llegara la oposición al gobierno, ¿con qué se va a encontrar? Con una red legal, comenzando por la Constitución Bolivariana de Venezuela,  leyes orgánicas, leyes especiales, decretos-leyes, una estructura administrativa, etc., aprobadas por el chavismo, y un conjunto de compromisos y acuerdos internacionales, legales también, que habría que respetar, so pena de montar un gobierno violador de leyes. En otras palabras, con buena parte del modelo montado. Necesariamente hay que cambiar todo esto. Por tanto, el problema no es sólo cambiar el gobierno (las personas), sino toda la estructura política con la que se ha refundado la República. Esto sólo se puede hacer mediante una Constituyente
         Ante esta alternativa, casi nos tendríamos que poner en la misma situación en que estaba el chavismo antes de 1999, con las mismas consignas incluso. Tendremos que refundar la República, esto es, pasar a la Sexta República, y rescatar los principios federativos, las autonomías y todos los valores de un sistema democrático.
         ¿Cuándo convocar esta ANC? Gran pregunta. Sólo hay dos opciones: antes de llegar al gobierno, o una vez en el gobierno. Si se intenta antes de llegar al gobierno, de los mecanismos establecidos en el Artículo 348 de la Constitución, sólo podemos acudir a la iniciativa del “quince por ciento de los electores inscritos o electoras inscritas en el registro electoral”. Artículo por cierto “bien mal” redactado, porque se podría interpretar que existen dos poblaciones: la de electores inscritos y la de electoras inscritas. De cualquiera de las dos que uno consiguiera el 15% bastaría para hacer la convocatoria. Pero sabemos que no es así, se trata del 15% de todo el registro. Eso equivale a aproximadamente 3 millones de electores. Es decir, 3 millones de electores de oposición, puesto que el oficialismo no estaría interesado en tal convocatoria. Dejo a usted, lector, que evalúe la dificultad que tendría conseguir esa cifra, ¿le parecería fácil?
         Por otra parte, hay que considerar que todo este proceso tendría que ser canalizado por el CNE. Nosotros tenemos la experiencia previa del referendo revocatorio. Dos veces hubo que recoger firmas y pasar por innumerables dificultades. Hubo reparaciones y raspados. Yo salí raspado desde el primer momento y nunca supe por qué. Los que fueron a reparación fue debido a que sus peticiones estaban registradas en planillas planas ¿Recuerdan toda la historia de las planillas planas? No pude ser convocante del referéndum, pero mi firma inválida si sirvió en cambio para alimentar la lista de Tascón. ¿No es esto realmente macabro? ¿Lo digo nuevamente?: Mi firma no sirvió para convocar, pero sí para colocarme en una lista, cuyas consecuencias arrastré largamente. De estos chavistas se puede esperar cualquier cosa. ¿Qué podría suceder en una convocatoria a una Constituyente? Les recomiendo que vayan haciendo una lista de dificultades y otra de aspectos favorables.
         Una convocatoria a la Constituyente sólo se debería hacer en caso de tener la seguridad absoluta de que se va a ganar. De perderla lo que haríamos sería reafirmar la revolución, la cual tomaría nuevas fuerzas para radicalizar el modelo.

         Si la convocatoria se hace al llegar al gobierno, entonces la puede hacer el Presidente de la República en Consejo de Ministros. Sería muy fácil, pero deberíamos contar con mayoría en la Asamblea Nacional, para antes renovar el CNE y demás poderes. Es necesario entender que tarde o temprano, antes o después de acceder al gobierno, habrá que realizar esta convocatoria.
         Pero en términos políticos-prácticos, no veo su factibilidad estando nosotros en la oposición, a menos que crezcamos considerablemente y se produzca un amplio movimiento que la promueva. Ésta podría ser una línea política, pero no estoy seguro del orden: crecer y convocar, o convocar para crecer. Esto último podría ser posible y debería colocarse como tema de estudio. La preparatoria para la convocatoria mantendría a la oposición activa y la pondría en contacto con una amplia población que incidiría en un aumento de respaldo. En el caso desfavorable de no llegar a la convocatoria, el trabajo que se hubiera logrado sería un capital abonado que se podría invertir en otras alternativas, fueran cuales fueran.


Renuncia del Presidente

         Ésta es una posibilidad dentro de la vía institucional, pero no está en nuestras manos. En el supuesto caso que generáramos un movimiento tan grande que forzara una renuncia del Presidente, éste no sería suplantado por un candidato de oposición. El gobierno seguiría con la revolución-bolivariana y se mantendría el modelo. He manifestado muchas veces que mi prioridad fundamental es el modelo político. Como grito de desahogo en las movilizaciones de calle está bien esta consigna. No la combato, ella equivale a “Nicolás, no te queremos”, lo cual es verdad. Pero yo no basaría mi estrategia política en esta apuesta.


Conclusión parcial de este punto

         A pesar de estar inscrito dentro de la vía institucional, no consideraré en esta parte la aplicación del Artículo 350 de la Constitución. En la práctica esto formaría parte del “atajo”.
         De las opciones institucionales, la que más me simpatiza es la convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente. Si vamos a pasar por casi las mismas dificultades que las que implicaría una convocatoria a un referendo revocatorio, prefiero jugarme la suerte en esa opción que es más radical, puesto que produce cambios más profundos. Además, es más incómoda para el chavismo, por cuanto lo que estaría en juego no es un personaje, sino el propio  proyecto político.


Vías radicales aceleradoras de la solución

         Hay algunas que descarto de antemano, el golpe de Estado, por ejemplo. Pero no por razones éticas ni morales, sino por su eficacia. En la vida de los países hay una máxima que es perfectamente aplicable: Por muy mal que estén las cosas, siempre pueden ponerse peor. Un golpe de Estado sería de efectos impredecibles. Deberíamos revisar ejemplos de otros países, y de Venezuela mismo. El caso de Chile y Pinochet es un monumento a esta máxima.

         También descarto la carta de una intervención extranjera. Alguna gente sueña con la posibilidad de una intervención norteamericana. Con ella se podría igualmente aplicar la máxima de arriba. Pero además de eso, aquí sí imperan razones de ética de país, de ética ciudadana, de valores fundados en la soberanía, del concepto de Patria, que no de patriotismo, o patrioterismo, que es lo que caracteriza más al gobierno. Considero que no vale la pena abundar más para descartar esta opción.

         La guerra civil. Hay que evitarla hasta donde sea posible. Además de todos los valores morales que puedan esgrimirse allí, está también la de su propia eficacia. Se pudiera destruir el país sin haber logrado nada. Por otra parte, es imposible hacer predicciones sobre su duración. Ejemplos en el mundo sobran. Sin embargo, es necesario aclarar que muchas veces la guerra civil llega sin que se le esté buscando y sin desearla.
         La lucha contra el gobierno es otra cosa. El enfrentamiento a sus políticas, el enfrentamiento al modelo, el enfrentamiento a su represión injustificada y desmedida; y algo que para mí es muy importante, el enfrentamiento a la estupidez, es algo que vale la pena considerar y evaluar. Ahora, ¿de qué naturaleza sería este enfrentamiento? Tenemos una opción constitucional, pero eso es en la teoría; en la práctica no será vista así por el oficialismo. Por eso la he incluido en este punto. Aquí  va:


Artículo 350 de la Constitución

         Dice así:
         “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas o menoscabe los derechos humanos”.

         Si usted me lo pregunta yo diré que estamos en la situación exacta para la aplicación de este Artículo. Así que éste sería el camino inmediato a tomar. La paradoja es que a pesar de ser constitucional, es subversivo, y así será como el gobierno nos va a responder.
         Este Artículo fue introducido y aprobado por el chavismo, fundamentalmente por el comandante, para justificar y "legitimar" a posteriori la insurrección militar que él lanzó en 1992. Pero no pensó nunca que algún día se lo pudieran aplicar a él o a su movimiento. Como igual no esperaba que se activara con él el Artículo 72 referido al referéndum revocatorio.
         Por otra parte, ningún gobierno considerará que él se encuentre tipificado en las características especificadas por el A350. Así que este Artículo es en principio un verdadero saludo a la bandera, pero el asunto es que está ahí, y es el pueblo quien decidirá si lo aplica o no, sólo que él será justificado y validado sólo si el desconocimiento triunfa. Pero aun con estas dificultades, en términos de urgencia pienso que

ésta es la alternativa más inmediata que tenemos.

         Pero surge una dificultad a continuación, y es la ambigüedad de la palabra “desconocerá”. ¿Qué significa desconocer? ¿De qué manera puede un pueblo desconocer un régimen? ¿Es posible mantener este desconocimiento por medios pacíficos? Tenemos, pues, dos problemas: primero, definir en términos operativos de qué manera se materializará tal desconocimiento. Segundo, reunir la fuerza necesaria para resistir el embate del gobierno que identificará “desconocimiento” con “subversión”. Este camino requerirá, luego, una alta cuota de sacrificios que no hay que dudar, habrá que dar.
         A pesar de todos los inconvenientes, creo que éste es el camino inmediato que tiene y debería emprender el pueblo venezolano. Llamémoslo desobediencia civil y lo que se deberá hacer es instrumentar todas las formas posibles donde podamos materializar tal desobediencia con el mínimo costo en sacrificios, los que, repito, se darán inevitablemente. En estos momentos ya hemos pagado una alta cuota en muertos, heridos, presos, torturas y menoscabo de derechos, por el sólo hecho de salir a la calle a protestar, a pesar de que estamos respaldados por un conjunto de Artículos de la Constitución (Artículo 53, 57, 61, 68, e incluso el 97 que nos otorga el derecho a huelga). Imagínense la reacción oficial si decidimos activar el desconocimiento estipulado en el A350.
         Antes de dar las conclusiones finales y sentar mi propuesta definitiva, me permitiré tocar un punto fundamental.


Cómo ganar e incrementar nuestra base de apoyo en los sectores populares

         Es clara la dificultad que tiene la oposición para llegar hasta el hábitat de los sectores más populares y comunicarse con ellos. El lenguaje presidencial durante tantos años de cadenas y chácharas ha calado y la diferencia de clases tan recalcada en este discurso ha sido asumida conscientemente por estos sectores. Esto, aunado al hecho de que tradicionalmente ha existido esta reserva con el que no es de ahí. En mis tiempos juveniles de militancia activa, en la cual hube de realizar trabajo de barrio, tuve la oportunidad de constatar este sentimiento. La protesta política liderada por la clase media les llega con dificultad porque nuestros líderes no son vistos como sus iguales. Esto hay que vencerlo si realmente queremos crecer allí ¿Cuál será la estrategia para lograrlo?
         He podido leer una entrevista que le hace la periodista Sara Carolina Díaz al dirigente popular Saverio Vivas (El Universal, 6/3/14). Me parece que allí está claramente explicado este fenómeno de la “incomunicación” entre “no iguales”, y cuál sería la vía para establecer el puente: expresarse a través de dirigentes populares de oposición que provengan y vivan en las propias barriadas. Es la aplicación del viejo refrán “si no puedes llegar a la montaña, haz que la montaña llegue hasta ti”. Lo que se impone, en consecuencia, es un trabajo fundamentalmente administrativo: primero, hacer un sondeo, censo, investigación, encuesta, o cómo se llame, de dirigentes o personas con cierto grado de ascendencia sobre los sectores populares. Segundo, discutir y establecer junto con ellos una política coherente de oposición, donde, entre otras cosas se establezca un compromiso de apoyo electoral. Los partidos y agrupaciones políticas deberán diseñar los detalles de instrumentación de esta estrategia.
         Tenemos la ventaja de que no será ésta una primera experiencia. Ella ha sido aplicada por dos partidos que han sido muy exitosos en esta “penetración”. Uno fue Acción Democrática, de quien nos sorprendía el hecho de que ella tuviera una Casa de Partido hasta en la más insospechada y remota comunidad. “El Partido del pueblo” hacía honor a su nombre, pero no porque su política estuviese particularmente dirigida a favorecer estos sectores, sino porque logró que ellos se identificaran con el Partido y les garantizara su apoyo. La otra experiencia, muy importante, es la que hemos conocido en estos 15 años con el chavismo, fundamentalmente con el líder carismático que los bautizó con este apelativo. No es fácil hoy contrarrestar esta influencia, apoyada ahora por los medios más persuasivos y/o represivos, pero el punto de inflexión nos lo está brindando el propio gobierno con los resultados desquiciadores de su gestión, sobre todo en cuanto a su repercusión económica.

         No me puedo extender en este punto, no tendría sentido hacerlo aquí. Es necesario emprender una amplia discusión para traducir esta idea al plano operativo. Si esto no se entiende, estaremos condenados a conectarnos constantemente entre nosotros mismos, que ya sabemos lo que queremos, pero no tenemos la fuerza suficiente para imponerlo. Si no crecemos en estos sectores populares, no hay garantías de éxito para ninguna de las otras cosas que hemos tratado aquí. No tendremos garantía de lograr dominio en una posible Asamblea Constituyente, no tendremos garantía de sacar al bigotúo en un referéndum revocatorio, no tendremos garantía de ganar las elecciones presidenciales de 2019. Sobre estas tres vías no hay garantías de ninguna manera, pero si inexorablemente la corriente nos lleva hasta ellas tendríamos que prepararnos para afrontar el reto en las condiciones de fuerza más favorables. En una confrontación apretada es fácil que un CNE pueda maniobrar para impulsar un cierto resultado. Con una fuerza electoral de oposición contundentemente mayor, esta maniobra se hace mucho más difícil. Y más difícil aún, sería el contener la reacción que una manipulación descaradamente grosera pudiera producir.
         En cuanto a las vía radicales, como el caso de la desobediencia civil, ésta sería también difícilmente instrumentable  de no contar con este apoyo popular. Habría que limitarla a aspectos que no tendrían la contundencia para producir el resultado de la salida del régimen. No sólo por su propia debilidad intrínseca, sino porque además, la parte popular no ganada podría ser utilizada de manera activa militante para oponérsenos, generando aquello que debemos evitar por todos los medios: la confrontación pueblo-pueblo.


¿Cuál es, al final, la línea a seguir?

         Amigos, parece que estamos en un círculo vicioso. Por un lado hemos concluido a través de estas entregas que hay que sacar al chavismo del gobierno. La razón es que también hemos concluido que este gobierno chavista no entregará el poder por las vías democráticas. Lo primero surge, entonces, como un corolario de esta razón. Lo que sucede cada día reafirma la conclusión y su corolario.
         Mientras escribo esto, vivimos la demostración más aberrante de antidemocracia en lo que sucede en la Asamblea Nacional con la diputada María Corina Machado. Ninguna mente, con un mínimo de decencia en el rincón del cerebro donde se almacenan los valores, y con un mínimo de inteligencia en cualquier otra parte, podría tener una justificación racional ni de ningún tipo para este tratamiento. Pero lo peor es que sí existen tales mentes, y en los lugares donde uno menos podría esperarlo (intelectuales, artistas, profesores universitarios, investigadores, coordinadores de postgrados, otros). Uno no podría imaginar que dentro de este paréntesis estén los coordinadores de los colectivos de la muerte, pero lo están. No es una exageración decir que en Venezuela, al violarse la Constitución como le da la gana al gobierno y conculcar todos los derechos de los venezolanos, al aplicar la violencia para eliminar físicamente al opositor, al eliminar los medios de comunicación dentro de los escenarios de la libre expresión, lo que se ha dado es un verdadero golpe de Estado. No existe un Estado de derecho en Venezuela, éste ha sido abolido. La expresión “Dictadura del siglo XXI” no es una metáfora. Es un tipo de dictadura que encontró la manera de camuflarse en formas aparentemente democráticas, sobre todo explotando su condición de origen.
         Las dos conclusiones se reafirman, pero necesitamos la fuerza. Entonces, hay que construirla, lo que significa crecer de una manera organizada. ¿Qué hacer de inmediato? Voy a pensar en voz alta, pero insisto en la vigilia intelectual. Éste no es un problema de un solo hombre esclarecido.
1.     Diseñar y comenzar inmediatamente una logística de captación de apoyo político en los sectores populares.
2.   Comenzar inmediatamente la preparación para la  convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. Esto incluye una labor para la acumulación de apoyo, el diseño mismo de la propuesta constituyente y el diseño de una nueva Constitución para Venezuela. Esta Asamblea tendrá que convocarse tarde o temprano porque es el único instrumento para desmontar y sustituir el modelo socialista bolivariano.
3.   Programación de aplicación inmediata de formas de desobediencia civil (aplicación del A350), mientras se acumulan fuerzas para la aplicación de formas más radicales.
4.   Mantener activa la presencia en las calles. Esto incluye diseñar mecanismos para diversificar esta presencia en acciones novedosas que se alternen y eviten el cansancio. Las marchas solamente tienen la tendencia a producir este cansancio, pero si se alternan con otras actividades, también de calle y en sitios públicos, y que además tengan contenidos para la creación de conciencia política, podremos permanecer allí indefinidamente, dándole vida a la protesta y manteniendo en alto el espíritu del cambio.
        
         El desarrollo de estos cuatro puntos constituye un capital que tendremos disponible para el referéndum revocatorio, de tener que apelar a esta alternativa, y para las elecciones presidenciales de 2019, la cual ojalá no tengamos que llegar a ella. En la lucha política es necesario prever todos los escenarios y estar preparados para dar la respuesta adecuada en cada caso.
         Cada uno de estos puntos requiere un trabajo arduo, intenso y consistente. La participación de mucha gente organizada, grupos de trabajo, partidos políticos, gremios,… y estudiantes. Requiere un trabajo intelectual calificado, capaz de interpretar las señales que producen la vida política y social, capaz de manejar sistemas con muchas variables, capaz de manejar razonamientos deductivos e inductivos, razonamiento analógico, capacidad para leer entre líneas los signos de las situaciones que se dan a diario, la capacidad de extrapolar. Llevar a Venezuela por los caminos de la democracia, de la justicia, del respeto, de la seguridad ciudadana, de la seguridad jurídica, de la seguridad económica, de la seguridad social, de la seguridad y tranquilidad espiritual, será la gran tesis de  grado que tendríamos que elaborar entre todos para justificar que somos lo que pretendemos ser.
         Es una tarea inmensa y titánica no sólo por lo que ella misma implica, sino también por la heterogeneidad de la oposición venezolana. No lo podemos evitar, la oposición es lo que es y ésa es una variable a considerar. Tendremos que dedicarle un estudio especial a cómo manejarla. Pero lo primero que hay que hacer es comenzar. Ahí deberíamos estar de acuerdo todos.



ANEXOS

           1. Oppenhheimer, las opciones de Maduro

                http://www.elnuevoherald.com/2014/03/01/1692217/oppenheimer-las-opciones-de-maduro.html

              2. Saverio Vivas, entrevista
               http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/protestas-en-venezuela/140306/saverio-vivas-la-oposicion-del barrio-es-mas-madura-que-la-del.este
                                        
                3. Oscar Yánez, entrevista, la metáfora del ñu y el toro 
                                       

4 comentarios:

  1. De acuerdo con tu analisis sobre todo en la primera parte: ESTE REGIMEN NO ENTREGARA EL PODER DEMOCRATICAMENTE; y no es por un capricho nuestro o un decir nuestro, LO DIJO CHAVEZ MUCHAS VECES Y LO DICE EL BIGOTUO. Las revoluciones se crean con violencia. Por otro lado implementar el Art. 350 es algo complicado, requiere de un trabajo de conciencia arduo pero hay que intentarlo. Lo de las elecciones es dificil mientras se tenga el CNE. Felicitaciones de nuevo y un saludo

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  2. Muy buen trabajo. Ellos nunca van a renunciar a su Proyecto, así que....hay que activar las otras opciones, pero jamás la de largo plazo.

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  3. Octavio, he leído sus 4 articulo, excelente análisis político de la realidad venezolana.

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  4. Luego de la invitación a plantear alternativas de acción dada la situación de conflicto que se está desarrollando en el país, y leyendo una y otra vez este artículo luego del tiempo transcurrido de su publicación, no me queda más remedio que aceptar que dentro de algunas de las hipótesis allí planteadas, contra todo pronóstico rescatamos la AN, solo que para un sistema político aberrante como el que tenemos, nos ha sabido a muy poco. ¿Hay apoyo popular? Considero que hemos ganado terreno en ello, solo que la represión es brutal. Allí es donde todos los cálculos empiezan a difuminarse, al menos desde mi perspectiva. ¿Cuántas vidas más cobrará todo este proceso? Me quedo con este texto del artículo: Ninguna mente, con un mínimo de decencia en el rincón del cerebro donde se almacenan los valores, y con un mínimo de inteligencia en cualquier otra parte, podría tener una justificación racional ni de ningún tipo para este tratamiento. Pero lo peor es que sí existen tales mentes, y en los lugares donde uno menos podría esperarlo (intelectuales, artistas, profesores universitarios, investigadores, coordinadores de postgrados, otros). Uno no podría imaginar que dentro de este paréntesis estén los coordinadores de los colectivos de la muerte, pero lo están.
    Es cierto, lo están...lo compruebo con indignación e impotencia cada día.

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